domingo, 19 de diciembre de 2010

País Tormenta

Volví a lo mío, a mi terruño, a la casita de mis padres. Más que casita es un apartamento y desde el quinto piso miro este país que se inunda. Lo miro no por las ventanas, sino por las fotos del periódico donde otros, menos afortunados, nadan sobre los techos de sus casas.

El país es ahora mar, río, laguna. Y la gente, flotando en la sala de su casa, trata de entender palabras exóticas sobre la escasez del agua. ¿Escasa dónde? No acá donde las neveras flotan. No acá donde a las vacas se les entierran las patas en el lodo. No acá donde un barquito flota río abajo, atestado de gente, en busca de un trozo de tierra seca.

Escasa allá donde el cause del río se agrieta, en quejas de sed, tragando la última gota de agua. Escasa allá donde los cactus permanecen rígidos, para no derramar el agua que lograron absorver cuando todavía había lluvia. Escasa allá donde los caminos son de polvo y se los lleva el viento. Escasa allá donde todo tiene el color de la tierra y uno no sabe si está hecho de ella o si se ve así porque el polvo del camino nos nubló los ojos.

¿Por qué no vienes, grieta, a tragarte esta agua?
¿Por qué no sorbes, cactus, el exceso de esta lluvia?
¿Por qué no te haces río, camino, y te llevas en tu cause lo que aquí sobra?
Sopla, sopla, sopla viento y conduce a los desiertos estas nubes de tormenta.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Cuestión de pelos

Ten cuidado al andar por la calle, no te olvides de estar siempre bien bronceada, ejercitada, peinada, maquillada, ataviada, en una palabra, arreglada. Y por supuesto, como no, perfectamente depilada. Que si todo o nada, preguntan. Yo elijo el término medio. Nada mejor que unos cuantos pelos "fuera de lugar" para recordarme lo que de humana queda en esta muñequita.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Como me hablo a mí

Sería bonito tener a alguien para hablar como hablo conmigo. Alguien que sólo me escuche, sin dar respuestas, sin dar consejos. Alguien que sepa tanto como yo, que no tiene nada que responderme, nada que aconsejarme. Sería bonito incluso, que le pudiera hablar sin palabras, como en mi mente, sin tener que armar cuidadosamente cada frase, sin miedo a las malinterpretaciones. Por ejemplo le diría ahora que es difícil tener hormonas. Que ese no sé que incontrolable de una vez al mes, no soy yo misma. Son esas pastillas. Son esos seres. No sé. No soy yo la que grito, no soy yo la que estallo y sobre todo, no soy yo la que tiro cosas contra la pared. Sería bonito poder decirle, sería bonito.

lunes, 25 de octubre de 2010

Rendirse

Yo no sé si rendirme ya o más tarde. Ahora la verdad no tengo muchos ánimos, así que creo que lo dejaré para después. A veces andar aplazando todo no es tan malo, mientras uno le vuelva a dar la oportunidad. Por ahí de pronto encuentra un mejor momento. Como ahora por ejemplo, que voy a aplazar esta agotadora tarea de rendirme. Quien quita que después encuentre un momento más propicio: depresivo, oscuro, sin sol de primavera, hambriento. Por ahora, mejor seguir intentando otras cosas, uno no sabe que de pronto algo le salga bien.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sin remiendos

Alguien cosió el cielo roto, y lo cosió tan bien, que ahora hay un cielo azul, perfecto cielo de verano, cielo sin nubes y sin remiendos.
Esos amenazantes e invernales nubarrones negros, parecen cosa del pasado y no se habla más de la tal tormenta de Santa Rosa.
Hasta un rayo de sol se viene escapando cada mañana para entrar hasta nuestra cama y descansar por un momento en tu frente.
Es cosa de 10 minutos durante los cuales tú te sientes especial, como besado por el sol, como elegido entre los hombres.
Yo mientras tanto miro ese rayo que flota entre la ventana y tus ojos, y me pierdo en la maravilla de las partículas de polvo que danzan, dejándome asistir, aun con tantos siglos de retraso, a la formación del universo.
Entonces me permito pensar que, más que la primavera, está llegando a mi cuarto la esperanza.

Son sólo diez minutos, repito, ¿y después?
El sol de va, tú vuelves a tu sueño profundo y yo me cobijo con las nubes negras de mi desesperanza.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Melancolía

¿Qué es la melancolía? Es esto, esto que estoy sintiendo, esto que no sé cómo se llama. Sí, ya sé, yo lo llamo melancolía, pero, ¿es melancolía esto?
Esto que estoy sintiendo, esto que llamo melancolía, es la pregunta sin respuesta.
El final de una historia que sólo viví yo, se me ha perdido y no sé dónde buscarlo.
¿Cómo encontrarlo?, una historia con un final que desconozco, una película más que me dormí, un poco después del medio, y que no retrocede, que terminó sin mí, que no se inmutó al saber que la protagonista estaba profundamente dormida, y sin beso de príncipe que la despertara al final, sólo un señor de uniforme sacándome de la sala de cine, para terminar de barrer las crispetas desparramadas por el suelo.
Al final de la historia, soy un charquito de gaseosa ya seco, en el que de vez en cuando, y por un segundo, algún pie se queda pegado.

sábado, 17 de julio de 2010

Para decirte que no tengo voz

Cómo te digo que no tengo voz, si de verdad no puedo hablar. No lo entiendo; yo te susurro con más aire y labios que palabras, que no tengo voz y tú insistes en hacerme preguntas. Cómo te explico. Cómo te digo que ¡No puedo decirte nada! No hay respuestas. NO. Esta mañana hay sólo silencios, mudez, palabras atrapadas en los labios. Mi garganta es una cajita de música que ya no suena. Léeme los ojos. Léeme los labios. No-pue-do-ha-blar.