lunes, 7 de marzo de 2011

Ojos cuadrados

Junto a la puerta ya no hay nadie esperando una carta y ninguna mano reposa sobre el teléfono pidiéndole que suene. Todo ha cambiado y tengo los ojos cuadrados. Cuadrados de esperarte frente a esta pantalla inerte. Cuadrados de buscar tu nombre entre la lista de mails sin leer. Cuadrados de mirar tus fotos en digital. Mis oídos se han entrenado solo para el sonido del chat ante un nuevo mensaje. Mis manos tejen sobre el teclado de mi portátil. Mi cabeza se ha vuelto incapaz de pensar en otra cosa que no sea tu ausencia.
Tengo los ojos cuadrados, cuadrados de no verte, de no tocarte, de no olerte, de no oirte, de no probarte. Tengo los ojos cuadrados de extrañarte.

martes, 21 de diciembre de 2010

Se me enfriaron los pies

Se me enfriaron los pies y desde eso se me está saliendo el alma. La invito a caminar y ella no quiere, aunque se queje de tanto estar en casa. Que si fruta o helado, ella no come, aunque le ruja el estómago del hambre. Que vamos a escribir, que no, no puede, tiene calambres. No sé, pero de a pocos, se me ha ido escapando. Me va quedando un hueco que no me deja concentrarme en nada y me la paso, paso por paso, pasando páginas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

País Tormenta

Volví a lo mío, a mi terruño, a la casita de mis padres. Más que casita es un apartamento y desde el quinto piso miro este país que se inunda. Lo miro no por las ventanas, sino por las fotos del periódico donde otros, menos afortunados, nadan sobre los techos de sus casas.

El país es ahora mar, río, laguna. Y la gente, flotando en la sala de su casa, trata de entender palabras exóticas sobre la escasez del agua. ¿Escasa dónde? No acá donde las neveras flotan. No acá donde a las vacas se les entierran las patas en el lodo. No acá donde un barquito flota río abajo, atestado de gente, en busca de un trozo de tierra seca.

Escasa allá donde el cause del río se agrieta, en quejas de sed, tragando la última gota de agua. Escasa allá donde los cactus permanecen rígidos, para no derramar el agua que lograron absorver cuando todavía había lluvia. Escasa allá donde los caminos son de polvo y se los lleva el viento. Escasa allá donde todo tiene el color de la tierra y uno no sabe si está hecho de ella o si se ve así porque el polvo del camino nos nubló los ojos.

¿Por qué no vienes, grieta, a tragarte esta agua?
¿Por qué no sorbes, cactus, el exceso de esta lluvia?
¿Por qué no te haces río, camino, y te llevas en tu cause lo que aquí sobra?
Sopla, sopla, sopla viento y conduce a los desiertos estas nubes de tormenta.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Cuestión de pelos

Ten cuidado al andar por la calle, no te olvides de estar siempre bien bronceada, ejercitada, peinada, maquillada, ataviada, en una palabra, arreglada. Y por supuesto, como no, perfectamente depilada. Que si todo o nada, preguntan. Yo elijo el término medio. Nada mejor que unos cuantos pelos "fuera de lugar" para recordarme lo que de humana queda en esta muñequita.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Como me hablo a mí

Sería bonito tener a alguien para hablar como hablo conmigo. Alguien que sólo me escuche, sin dar respuestas, sin dar consejos. Alguien que sepa tanto como yo, que no tiene nada que responderme, nada que aconsejarme. Sería bonito incluso, que le pudiera hablar sin palabras, como en mi mente, sin tener que armar cuidadosamente cada frase, sin miedo a las malinterpretaciones. Por ejemplo le diría ahora que es difícil tener hormonas. Que ese no sé que incontrolable de una vez al mes, no soy yo misma. Son esas pastillas. Son esos seres. No sé. No soy yo la que grito, no soy yo la que estallo y sobre todo, no soy yo la que tiro cosas contra la pared. Sería bonito poder decirle, sería bonito.

lunes, 25 de octubre de 2010

Rendirse

Yo no sé si rendirme ya o más tarde. Ahora la verdad no tengo muchos ánimos, así que creo que lo dejaré para después. A veces andar aplazando todo no es tan malo, mientras uno le vuelva a dar la oportunidad. Por ahí de pronto encuentra un mejor momento. Como ahora por ejemplo, que voy a aplazar esta agotadora tarea de rendirme. Quien quita que después encuentre un momento más propicio: depresivo, oscuro, sin sol de primavera, hambriento. Por ahora, mejor seguir intentando otras cosas, uno no sabe que de pronto algo le salga bien.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sin remiendos

Alguien cosió el cielo roto, y lo cosió tan bien, que ahora hay un cielo azul, perfecto cielo de verano, cielo sin nubes y sin remiendos.
Esos amenazantes e invernales nubarrones negros, parecen cosa del pasado y no se habla más de la tal tormenta de Santa Rosa.
Hasta un rayo de sol se viene escapando cada mañana para entrar hasta nuestra cama y descansar por un momento en tu frente.
Es cosa de 10 minutos durante los cuales tú te sientes especial, como besado por el sol, como elegido entre los hombres.
Yo mientras tanto miro ese rayo que flota entre la ventana y tus ojos, y me pierdo en la maravilla de las partículas de polvo que danzan, dejándome asistir, aun con tantos siglos de retraso, a la formación del universo.
Entonces me permito pensar que, más que la primavera, está llegando a mi cuarto la esperanza.

Son sólo diez minutos, repito, ¿y después?
El sol de va, tú vuelves a tu sueño profundo y yo me cobijo con las nubes negras de mi desesperanza.