viernes, 5 de noviembre de 2010

Como me hablo a mí

Sería bonito tener a alguien para hablar como hablo conmigo. Alguien que sólo me escuche, sin dar respuestas, sin dar consejos. Alguien que sepa tanto como yo, que no tiene nada que responderme, nada que aconsejarme. Sería bonito incluso, que le pudiera hablar sin palabras, como en mi mente, sin tener que armar cuidadosamente cada frase, sin miedo a las malinterpretaciones. Por ejemplo le diría ahora que es difícil tener hormonas. Que ese no sé que incontrolable de una vez al mes, no soy yo misma. Son esas pastillas. Son esos seres. No sé. No soy yo la que grito, no soy yo la que estallo y sobre todo, no soy yo la que tiro cosas contra la pared. Sería bonito poder decirle, sería bonito.

lunes, 25 de octubre de 2010

Rendirse

Yo no sé si rendirme ya o más tarde. Ahora la verdad no tengo muchos ánimos, así que creo que lo dejaré para después. A veces andar aplazando todo no es tan malo, mientras uno le vuelva a dar la oportunidad. Por ahí de pronto encuentra un mejor momento. Como ahora por ejemplo, que voy a aplazar esta agotadora tarea de rendirme. Quien quita que después encuentre un momento más propicio: depresivo, oscuro, sin sol de primavera, hambriento. Por ahora, mejor seguir intentando otras cosas, uno no sabe que de pronto algo le salga bien.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sin remiendos

Alguien cosió el cielo roto, y lo cosió tan bien, que ahora hay un cielo azul, perfecto cielo de verano, cielo sin nubes y sin remiendos.
Esos amenazantes e invernales nubarrones negros, parecen cosa del pasado y no se habla más de la tal tormenta de Santa Rosa.
Hasta un rayo de sol se viene escapando cada mañana para entrar hasta nuestra cama y descansar por un momento en tu frente.
Es cosa de 10 minutos durante los cuales tú te sientes especial, como besado por el sol, como elegido entre los hombres.
Yo mientras tanto miro ese rayo que flota entre la ventana y tus ojos, y me pierdo en la maravilla de las partículas de polvo que danzan, dejándome asistir, aun con tantos siglos de retraso, a la formación del universo.
Entonces me permito pensar que, más que la primavera, está llegando a mi cuarto la esperanza.

Son sólo diez minutos, repito, ¿y después?
El sol de va, tú vuelves a tu sueño profundo y yo me cobijo con las nubes negras de mi desesperanza.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Melancolía

¿Qué es la melancolía? Es esto, esto que estoy sintiendo, esto que no sé cómo se llama. Sí, ya sé, yo lo llamo melancolía, pero, ¿es melancolía esto?
Esto que estoy sintiendo, esto que llamo melancolía, es la pregunta sin respuesta.
El final de una historia que sólo viví yo, se me ha perdido y no sé dónde buscarlo.
¿Cómo encontrarlo?, una historia con un final que desconozco, una película más que me dormí, un poco después del medio, y que no retrocede, que terminó sin mí, que no se inmutó al saber que la protagonista estaba profundamente dormida, y sin beso de príncipe que la despertara al final, sólo un señor de uniforme sacándome de la sala de cine, para terminar de barrer las crispetas desparramadas por el suelo.
Al final de la historia, soy un charquito de gaseosa ya seco, en el que de vez en cuando, y por un segundo, algún pie se queda pegado.

sábado, 17 de julio de 2010

Para decirte que no tengo voz

Cómo te digo que no tengo voz, si de verdad no puedo hablar. No lo entiendo; yo te susurro con más aire y labios que palabras, que no tengo voz y tú insistes en hacerme preguntas. Cómo te explico. Cómo te digo que ¡No puedo decirte nada! No hay respuestas. NO. Esta mañana hay sólo silencios, mudez, palabras atrapadas en los labios. Mi garganta es una cajita de música que ya no suena. Léeme los ojos. Léeme los labios. No-pue-do-ha-blar.

miércoles, 30 de junio de 2010

Mi cielo de retazos

El problema de vivir bajo este cielo de remiendos, es que cuando menos pienso el agua acumulada empieza a llover por entre las costuras. Tiene también sus ventajas, por supuesto, como la de poder hacer a un lado la monotonía agregando un retazo rojo que se sale por completo del cuadro, pero no deja de ser difícil. Además, se viene abajo por pedazos, y no un pedazo a la vez, sino muchos al tiempo. Yo estiro los brazos, empujo con las palmas, tenso los dedos, pero cada vez lo veo más destartalado y los días de sol, tan propicios para sentarse a reforzar las costuras de los remiendos, los veo cada vez más lejanos.

jueves, 17 de junio de 2010

Propósitos

No es tiempo convencional para propósitos, pero ¿qué puedo hacer? Me cogió el día...
Y quiero proponerme ser feliz, porque creía que era muy, muy difícil, y por eso, no me lo había propuesto nunca. Por eso no compraba ningún libro con ese título (y no lo compro todavía, porque no es cosa de libros), pero ya sé que se puede, porque ya conocí gente, o mejor dicho, ya me di cuenta de que siempre había conocido gente que es feliz, y revisando los diferentes casos, llegué a la conclusión de que cumplo con todos los requisitos para entrar en la lista. Cosas pendientes: terminar el ciclo de "La guerra de las galaxias", encandilar mi odio y armarme de una sonrisa permanente (así tenga que sostener los extremos con cinticas).